
Ante el comentario de una compañera sobre lo poco natural que le resulta la ejecución y contemplación de la técnica Alfa 247 pura, y desde la libertad que da el papel en blanco, sin el apremio del tiempo y sin el condicionamiento de algunas circunstancias, quiero compartir mi punto de vista al respecto por si puede aportaros algo.
Considero que el máximo desarrollo de las características Alfa 247, genera un patrón básico de movimiento (al que llamaré Alfa 247 básico), que algunos pueden considerar un Nordic de salón, como dice un buen amigo.
Un patrón de movimiento con unos objetivos bien definidos; por un lado la enseñanza del método y, por otro, la mejora de la técnica personal. En ambos casos se trata de ir integrando y coordinando cada uno de los movimientos que constituyen esta disciplina. Movimientos que no dejan de ser primarios, para los que estamos preparados. Movimientos amplios pero dentro del rango de lo funcional, lo que permite trabajar con ellos para conseguir un tercer, y no menos importante objetivo; la mejora de la salud a través del entrenamiento con la técnica Alfa 247 básica.
Un entrenamiento en el que, además de las cualidades físicas (fuerza, resistencia, coordinación y movilidad articular) se trabaja también la conciencia para sentir nuestro cuerpo y sus movimientos, y la atención para observar que no estamos generando vicios ni malas posturas que nos están perjudicando. Un entrenamiento integral que aúna cuerpo y mente.
Si bien es cierto que si nos centramos en este patrón básico no trabajamos en exceso la velocidad, pues hay un punto a partir del cual la propia velocidad transforma el movimiento básico por pura fisiología. Pero si es esta la cualidad que nos interesa desarrollar Alfa va a modularse para llegar a cubrir este objetivo como en el entrenamiento para la competición. Pasamos en este caso de la máxima a la mínima expresión de este concepto de movimiento.
He aquí la riqueza del método Alfa que permite adaptarlo a cada necesidad, manteniendo una premisa básica, que nunca debe de faltar en el Nordic Walking, como es el uso del bastón para impulsarnos.
Ante el Nordic competición también a mi me surge la sensación de que no es algo natural y de que, si no hilamos muy fino en su ejecución, corre el riesgo de dejar de ser NW al perderse el uso funcional del bastón.
Como siempre en la vida, entre los extremos está el equilibrio y no podía ser de otra manera en nuestra actividad. Entre el Alfa 247 básico y su eficaz, consciente y saludable posibilidad de entrenamiento, y el trepidante pero limitado Nordic competición, está un Nordic Alfa fluido, a una velocidad media, muchas veces no despreciable, en el que el Walker, bien instruido y adecuadamente entrenado, ha interiorizado todas las características del método Alfa 247 y ahora puede dejar que fluyan, haciendo que lo difícil parezca fácil. Un Nordic que va más allá del gesto técnico, en el que se disfruta de las sensaciones y el placer del movimiento.
Hay que sentirlo para contarlo, en mi opinión una experiencia del todo recomendable si nuestro objetivo con esta actividad es también disfrutar. Este si es un Nordic natural para la vista y para la práctica. Pero para llegar a esto hay que pasar primero por el “salón”.
Concluyendo; Natural el patrón de movimiento Alfa 247 básico??? Si por natural nos referimos a espontáneo, por supuesto que no.
Si al hablar de natural nos estamos refiriendo a un primer paso en un proceso de desarrollo de un concepto de movimiento, de un modelo que cada Walker aspira a desarrollar y que luego adaptará a sus particularidades y objetivos para conseguir su propia técnica individual. Sí rotundo. Natural y necesario. Lo espontáneo llegará con el tiempo, la experiencia y el trabajo.
Y también tiempo, experiencia, y formación han sido necesarios para hacerme llegar a estas consideraciones, muy lejanas a mi manera de ver las cosas cuando hice mi primer curso de instructor Nivel 1.
Quiero agradecer y trasmitir mi respeto a todos los que van por delante de mí en este camino del Nordic Walking, a mis Maestros, por todo lo que me han enseñado. Y a todos los compañeros instructores por las experiencias compartidas.
(Begoña Lapuente: Instructora de Nordic Walking de la FENWA)